En mis manos está escribir mi propia historia: no paro de pensar en ello. Cuantas buenas historias se habrán olvidado en el mundo, yo no tengo mucho que ofrecer, no he vivido historias de terror, ni de acción, ni siquiera de aventuras- a menos que penséis que estar casado 7 infernales años con la reencarnación de las mujeres más violentas y despreciables que han existido en
Mi mujer no es ningun monstruo infernal salida de los más oscuros y tenebrosos lugares del infierno,-pero tampoco podemos decir que es un ángel de la más absoluta divinidad, pero esto que quede entre tu y yo- es como estar casado con un dulce de nata, o un bollo relleno de chocolate suizo, o tu postre favorito o lo que más te guste, al principio es lo mejor que te a pasado y no deseas desperdiciar un solo momento con ella pero al cabo del tiempo se te repite y los gustos cambian, pero sinceramente la sigo queriendo mucho. No hace bastante-unos 3años y 5meses mas o menos- tuvimos a nuestra querida hija Silvia. Silvia progresaba a la misma rapidez que crecía, sus estudios eran y siguen siendo bastante mejores respecto al nivel que se considera para los niños de su edad, siempre he pensado que los niños cuanto más pequeños más cosas aprenden y es algo que los científicos apoyan. Desde el principio de sus vidas hasta aproximadamente los once años copian y aprenden todo lo que pueden y sus cerebros se desarrollan en mayor medida en estas edades. Por eso cada día gastamos una hora dedicada al aprendizaje de nuestra hija, solemos enseñarla fichas con figuras y dibujos-como un balón por ejemplo-para enseñarla lo que es y para lo que sirve, además de enseñárselo también en otros idiomas. También dedicamos de vez en cuando otro juego cada quince minutos aproximadamente, enseñamos a Silvia la hoja de un periódico-o de un libro, un teleguía, en fin cualquier cosa que se les ocurra que tenga imágenes-durante unos cinco segundo, una vez ha transcurrido ese tiempo cerramos el periódico y decimos a Silvia que intente recordar todo lo que pueda, es un ejercicio de rapidez mental, que según pensamos la ayudará a tener memoria fotográfica.
Silvia es un poquito más bajita que los niños de su edad, es castaña con ojos marrones, con mofletes ligeramente hinchados y sonrosados, una mirada llena de vida y lo mejor de todo: la sonrisa de un ángel…. ¡Ah! Cuando veo esa sonrisa se me purifica el alma, entro en total armonía con el mundo, Silvia es mi motivo para vivir, sin ella… sin ella yo no se qué haría, es interesante saber que hay alguien al que quieres más que a tu vida, sabes que si te preguntaran por su vida o la tuya-ya se que es ponerse en lo peor, pero es el ejemplo más claro que se me ocurre-elegirías siempre que ella viviese y tu sin embargo no lo hicieses. Si le pasara algo sería capaz de… no se si llegaría a ser capaz de matar, pero la rabia y el odio que me entrarían serían suficiente como para volverme loco-léanlo con un tono desesperado y odioso, para meteros aún más en mis sentimientos-.
Sandra-mi esposa, perdón por no haberla presentado antes, es que a veces se me excito tanto contando una cosa que se me olvidan las demás.- es rubia con el pelo medianamente largo-para que se hagan una idea le llega hasta los hombros-con ojos verdes claros, mejillas sonrosadas al igual que Silvia, de pocos centímetros menos que yo, con labios pequeños y sensuales y con la edad de veintisiete años.
Y en cuanto a mí, bueno verán… prefiero no revelar mi identidad, como más adelante en mi historia comprenderán, no es seguro para mí y mi familia que mi nombre circule por ahí como el de cualquier otro, a si que pueden llamarme como ustedes quieran y pueden imaginarme como les apetezca, lo único que puedo hacer para nombrarme en la historia es darme un apodo, a partir de ahora y durante la historia apareceré con el apodo de Buiser , como si fuese mi nombre-aunque ya sepan que no lo es, solamente intenten imaginarme con ese nombre-.
Como ya les he dicho antes no es seguro para mí hablarles de mi aspecto, a si que seré como una especie de fantasma o narrador al que no se le vea el rostro. Imagínenme como quieran.
No comíamos perdices porque no me gustan, pero se puede decir que éramos felices, solamente teníamos una desgracia: mi hermano.
Ya se que a todas las personas hay que tratarlas bien y por igual-aunque sinceramente todos sabemos que eso es una de las mayores trolas e imposibilidades del mundo, siempre trataremos mejor a un ser querido o a un familiar que a un completo desconocido- pero bien, mi hermano es una excepción. Se que es mi hermano y que lleva mi sangre y todo ese rollo, pero sinceramente, es el mayor gilipollas que he conocido. Es un poco más bajito que yo, con gafas-aunque siempre lleva gafas de sol graduadas para que nadie sepa que lleva gafas y para darse un aspecto de persona importante y chula-pelo negro generalmente corto y peinado de punta, grandes mejillas-él si que tiene unos mofletes enormes, parecen dos tumores- gruesas cejas, labios pequeños y ojos marrones.
Desde pequeño a Lucas, mi hermano, siempre le ha encantado hacer el vago, es uno de los mayores profesionales de la historia en eso, precisamente por ello sus notas no se pueden decir que fueran realmente buenas, desde muy chiquitito cateaba demasiado, por lo que se desanimó- Si es que le quedaba algún interés en los estudios- y se juntó con muy malas influencias. Empezaron asaltando casas-más concretamente una chalet de mi barrio que por entonces andaba en sus últimos retoques de construcción- después fueron inmobiliarias, panaderías, librerías… hasta que un día decidieron formar una pequeña escuadra de barrio llamada HMR(Hacemos Magia Robando) no tardó mucho tiempo en que se unieran más payasos sin ganas de estudiar a la escuadra. Consideraban que el parque-que por aquel entonces tenía yo cuando era pequeño con mis padres y mi hermano en frente de mi casa- era su territorio, y no solo el parque sino unas cuantas manzanas alrededor. Cada imbecil que quería entrar en la escuadra debía pasar una prueba, que no era otra que robar en cualquier establecimiento un botín considerado superior a los 50 euros. Los comerciantes asustados no dudaban en llamar a la policía pero esta no llegaba muy puntal a los avisos y a los pocos que cogían tenían que llevarlos a sus casas por ser menores de edad.
Pero como siempre pasa en estas historias, se unió otro grupo al barrio, no me acuerdo del nombre del grupo, pero sí de cómo los llamaban la escuadra de mi hermano: los raper-wopers. A todos los que HMR descartaba los raper-wopers los reclutaban, así se formó la rivalidad entre ellos.
Dominados por la codicia se enfrentaron por el dominio de los territorios, se formó una auténtica batalla campal en el parque de en frente de mi casa, armados con machetes y navajas estaban dispuestos a dar muerte a cualquier miembro de la banda rival, la policía no podía hacer mucho pues la cantidad de combatientes les triplicaban.
Después de la llegada de las fuerzas especiales de la policía, las bandas se retiraron, la batalla quedó saldada con 7 muertos, decenas de heridos y otras decenas de detenidos. Se dio como vencedor a HMR y estos se consagraron como líderes de todos los territorios de los raper-wopers y mi barrio-puede sonar muy escandaloso y ficticio pero fue así como se educó mi hermano, con ira en la sangre y un machete en el brazo-.
Con esta victoria mi hermano y su grupo se volvieron locos, decidieron que la banda fuese a más y al cumplir la mayoría de edad entraron en el negocio de la mafia. Ya no buscaban el territorio de pequeños barrios, sino el dominio de ciudades enteras, se habían vuelto majaras, cambiaron sus machetes por potentes escopetas y sus navajas por multitud de pistolas, formaron un arsenal. Fue entonces cuando ya no reconocía a mi hermano, no quería tener nada más que ver con él.
Yo decidí alejarme de él, olvidarme de mi hermano, para mí, mi hermano no existía-Si, se que puede sonar un poco cruel, pero era la única forma de proteger a mi familia, sin tener nada que ver con Lucas-Pero como no todos los planes dan el resultado que queremos, la coincidencia quiso reunirnos un maléfico día de nuestras vacaciones.
El día más trágico de mi vida…
